Por Trini
Si hay algo de lo que no hablamos lo suficiente, es del piso pélvico. Esa red de músculos que sostiene nuestros órganos internos como una hamaca, que nos da estabilidad, que nos acompaña en cada movimiento, pero que muchas veces ignoramos… hasta que algo no se siente bien.
Dolores lumbares, escapes involuntarios, una sensación de debilidad en el centro del cuerpo o incluso molestes durante relaciones sexuales puedes estar relacionado con un piso pélvico que necesita más atención. Y aquí es donde el yoga nos ofrece herramientas poderosas para fortalecer, flexibilizar y restaurar esta zona clave de nuestro cuerpo.
El piso pélvico y su conexión con el core
El piso pélvico, no trabaja solo, es la base de un sistema increíblemente inteligente que incluye los músculos abdominales más profundos, la espalda y el diafragma. Juntos formar el core, nuestro centro de soporte. Si esta musculatura no está bien equilibrada, todo el sistema se desajusta, afectando desde la postura hasta la respiración y el control de movimientos. Por eso, fortalecer el piso pélvico no se trata solo de hacer “kegels”, sino de integrar todo el cuerpo, y el yoga es una de las mejores maneras de lograrlo. (clase: piso pélvico como la base del core)
Más que fuerza: la importancia de la relajación
Aquí viene una verdad que muchas veces pasamos por alto: contraer es importante, pero soltar lo es aún más. Un suelo pélvico demasiado tenso puede ser igual de problemático que uno débil. Muchas mujeres cargamos con tensiones en esta zona sin siquiera darnos cuenta, ya sea por estrés, por hábitos posturales o por experiencias emocionales almacenadas en el cuerpo.
Yoga nos ayuda a encontrar ese equilibrio. A través de la respiración, el movimiento, consciente y la conexión con nuestro centro, podemos aprender a contraer y relajar de manera funcional, liberando bloqueos físicos y emocionales. Y sí, hay ciencia que respalda esto: estudios han demostrado que la práctica de yoga mejora el tono y la función del piso pélvico, además de reducir el dolor pélvico crónico y mejorar la calidad de vida de muchas mujeres. Clase para relajar el piso pélvico
Cómo el yoga fortalce, restaura y flexibiliza el piso pélvico
Cada postura y respiración en yoga tiene el potencial de influir en el piso pélvico. Algunas prácticas ayudan a despertar la musculatura profunda, otras favorecen la relajación y otras trabajan en la estabilidad del core. Aquí algunas maneras en las que el yoga nos apoya
- Fortalecer: Posturas como puente (Setu Bandhasana) o la silla (Utkatasana) activan el core y piso pélvico de forma integrada, mejorando su capacidad de sostén.
- Restaurar: Posturas de descanso como la postura del niño (Balasana) permiten relajar tensiones acumuladas en la pelvis.
- Flexibilizar: Movimientos suaves de cadera, como círculos en postura de cuatro puntos o bebé contento, ayudan a liberar bloqueos y mejorar la movilidad.
Escucha a tu cuerpo, conócelo y honra tu proceso
El piso pélvico no es un músculo cualquiera. Es una parte de nosotras que merece ser cuidada, entendida y fortalecida con respeto y conciencia. No importa en qué etapa de tu vida estés, empezar a conectar con esta zona puede marcar una diferencia en cómo te sientes y te mueves en el día a día.
A través del yoga, aprendemos a escuchar nuestro cuerpo, a darle lo que necesita y a soltar lo que ya no nos sirve. Y en este camino, recordamos que el bienestar no es solo físico, sino también emocional y energético. Porque sí, cuando liberamos tensión en el cuerpo, muchas veces también liberamos emociones, creencias y cargas que llevamos sin darnos cuenta.
Así que te invito a empezar, sin prisa pero con intención. Respira, mueve y siente.
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