Durante este reto, la idea es utilizar el yoga para reconocer, cuidar y honrar nuestro cuerpo. No desde cómo se ve, sino desde todo lo que nos permite experimentar: movernos, sostenernos, respirar, descansar, equilibrarnos y recuperar la confianza en nuestras capacidades.
La práctica será corta, retadora y progresiva. Queremos que sientas que estás construyendo algo durante el mes y que llegues a un objetivo final que puedan reconocer como propio.
La gratitud no tiene que significar amar cada parte de nuestro cuerpo ni sentirnos bien todos los días. Puede ser, sencillamente, dejar de tratarlo como algo que siempre necesita ser corregido y empezar a relacionarnos con él desde el cuidado.